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25
de Junio
Llegó el ocaso tibio y silencioso
de aquel día que titila perennemente
el que va prendido en pueblo eternamente
con broche simbó1icoy glorioso.
Ya, con cuatro de tus compañeros,
llevando sobre sus hombros erguidos
el peso nefando cual quejido
de un presentimiento urañero.
Mas, sin embargo en otros instantes,
sonreíste, a tus amigos y a tu pueblo,
con tu corazón en duro duelo
reíste como reías antes.
Sabias, que ibas al martirio más duro,
y a tu pueblo demostraste con valentía
que tu vida con despego la ofrecías
por ver en ella la: Libertad, en un cercano futuro.
A Leopoldo
Quien siempre fue libre

Paradigma
A sabiendas, de tu muerte, ¡Oh valiente!
Sabiendo también que fructificarás
tu vida que diste por la libertad,
y a la muerte te acercas sereno y valiente.
Orto-Rey eres, del día que amanece
de esta patria que permaneció a obscura
cubierta por e1 cielo de negrura,
Y con tu recuerdo y tu sacrificio resplandece.
A Leopoldo
Quien fue libre siempre.

Necrología
Oh! Leopoldo eres grande e inmortal
por tu inconstante inquietud
reivindicadora
tu naciste con la luz de la libertad
con acento heroico y si par.
Tu vida en plena juventud
gallarda dulce y cariñosa
se aleja estampando de verdades una prosa
cumpliendo su misión con exactitud.
Leal amigo tierno compañero,
quien podrá nunca olvidarte
pues tuviste muy pronto que marcharte
de la vida en los años primeros.
Una corola varonil cubrió tu vida
nacida en el escalafón de los inmortales
y como el manso correr de nebulosas espaciales
fue tu vida, en la constelación dominicana, la
preferida.
Con pasos ágiles, fuertes y decidido
penetraste en aquel templo palacial,
allí, hablaste con acento singular
relatando la historia que olvidar, no he podido.
Pero... ¡Oh que dolor! tu suerte es dura
pues esposado te veo amigo mío,
rodeado de la muerte que es segura
ya caíste, en las manos de los impíos.
A Leopoldo
Quien siempre fue libre

Libertador
Tu fuiste un águila,
Volando por lo cierto,
Para mirar que nuestro incierto
Fue un poema no más…
Ahora, y muerto,
Ya sabrás……….
Simplemente,
Te queremos, en agonía,
Y en alegría
Que andamos contigo en nuestra mente
Siendo como tu fuiste eternamente
Has de vivir en nuestras almas todavía.
Caíste con limpieza de conciencia,
Y no fue en vano,
Por no apoyar la forma del tirano,
Que nunca la quisiste.
Caíste allí,
Sí, allí en Constanza
Y fue toda tu esperanza
Hacer de tus entrañas nuestro pueblo,
No fuiste servil, y tu alegría
Sirvió para acallar nuestra agonía
Al sentirnos libres con tu duelo.
A Leopoldo
Quien siempre fue libre

Memorandum
Patria de frutos tan
nobles,
que borda con ellos amores;
como bordan los pinos y los robles,
las montañas ,con sus verdores.
Leopoldo, Tú fuiste fruto de ese árbol,
que te vio crecer bajo su fo1laje,
Tú creciste con su miel y su sabor;
Tú dialogaste con Jarabacoa, en tierno lenguaje.
De tierra lejana llegaste un día,
¡A luchar, por tu quisqueya amada
A morir por tu patria idolatrada!
con el alma llena de alegría.
Tu vida sin importarte nada
la ofrendaste con despego y osadía
luchando con arrojo y valentía;
por ver libre tu patria mancillada.
Joven Valiente y osado,
desafiando e hambre y el frío,
calmando su sed en cualquier río,
durmiendo en bosque desolado.
AlIándose del mundo alejado
teniendo por techo al cielo;
del olvido cubierto por
un velo,
con penas, triste y cansado.
Por Constanza, Leopo1do apareciste,
como aparece el sol en las mañanas
abriendo de tu corazón las ventanas
y tu alma a la patria ofreciste,
Tu juventud cual botón al florecer
gallarda, patriótica y decidida;
cuando en ti comenzó a reír la vida
como ríe el sol cuando empieza amanecer.
Eres tu retoño venerado
Inmortal por tu hazaña vehemente,
te eternizarás en tu patria por valiente,
por tu patriotismo inigualado.
Ya te vas; Leopo1do amigo mío,
con un adiós que conmueve el alma;
Con un -Adiós mi Jarabacoa- llena de calma
en un atardecer, triste, luctuoso y sombrío.
Y besando una medalla,
la que te ofrendó tu Madre un día glorioso;
te alejas pensativo y pesaroso
de tu Jarabacoa, ¡Besando tu medalla!
Harás para ti esta patria Quisqueyana
Un baluarte donde solo reine tu
Proyectando hacia el la luz
con los rayos del sol de sus entrañas.
-
Tus huesos inmortales y sacrosantos
que hoy emigran ¿no se donde?
Los que merecen como Duarte, estar en el Conde,
cubierto de gloria, por un manto.
¡Oh Leopoldo, compañero amigo mío
Tu alma de patriota hoy reposa
en el corazón de Quisqueya que es fosa
para los que mueren como tu,!amigo mío!
A Leopoldo
Quien siempre fue libre

Adiós
Tu juventud bañada de nobleza,
supo conquistar el aprecio y la simpatía
tu alma radiante de alegría.
pregonaba inmutable su grandeza.
Férreo puente de nuestras libertades
en héroe inmortal te convertiste
bien tu alma a la patria ofreciste
y fue ella como sol de claridades.
Ya, Ya reposa y un santuario,
de albura para ti ha erigido,
esta patria que ha querido
hacer de tu recuerdo un relicario.
A Leopoldo
Quien siempre fue libre



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