Leopoldo Jiménez Nouel

Héroe de la Historia Dominicana

Gesta Gloriosa de Constanza, Maimón y Estero Hondo

 
 
 
 

 

 

En 1930 Rafael Leonidas Trujillo tras un golpe de estado en la República Dominicana se autoproclama  presidente de la República.

Durante 31 años gobernó con despotismo, militarismo y autocracia. De tal manera se siente dueño del país que  en 1935 hasta le cambia el nombre a la capital "Santo Domingo" y la hace llamar "Ciudad Trujillo" y se hace llamar "El Jefe" y "Padre de la Patria Nueva".

 

Varios movimientos clandestinos realizados con el fin de derrocar su dictadura fueron infructuosos.

El fracaso de las expediciones de Cayo Confite y Luperón a finales de la década de los 40 incrementaron la represión del sistema y paralizaron hasta 1959 todo intento de invasión antitrujillista desde el exterior.

Todo padre  hace los mayores sacrificios con tal de defender a sus hijos. Ese instinto de protección hace que nuestra familia abandone la isla y de esa manera evitar que Leopoldo, mi hermano, cayera en las diabólicas redes de destrucción y masacre del Tirano.

En 1956 con un par de bolsos y tres niños de la mano llegan papá y mamá a este país donde creyeron que Leopoldo estaba definitivamente a salvo.

 

Leopoldo con sus amigos Mañón y Roberto Ravelo

 

   

Tres años transcurrieron con aparente calma. Papá y mamá se adaptaban a su nueva vida pero con la gran responsabilidad de labrar un nuevo futuro para nosotros lejos del terruño.

 
 

Nos habíamos mudado a un apartamento y nosotros asistíamos a clases regularmente. Yo contaba apenas con cinco años cuando llegamos a Caracas y no tenía conciencia de todo lo que ocurría. Para Margarita y mi hermano las cosas no fueron tan fáciles. Ellos tuvieron que afrontar un duro cambio y hoy puedo asegurar que lo asumieron con mayor madurez de la que podría esperarse de dos adolescentes. Cuando dijeron "Adiós Santo Domingo", se despidieron de familiares, amigos, escuelas, calles y parques. Con un "Hola Venezuela" se enfrentaban a una vida que tendrían que reconstruir con nuevos amigos, nuevas escuelas, nuevas calles y parques.

 

La situación en la isla era cada vez peor. El pueblo sobrevivía bajo un manto de tiranía. Pero surge una pequeña esperanza de libertad en la conciencia de un grupo de patriotas quienes bajo la coordinación de Enrique Jiménez Moya planean un movimiento liberador de la tiranía de Trujillo.

Como un recuerdo para mamá Leopoldo se hizo tomar esta fotografía que el nunca  vio.

 El fotógrafo fue quien la llevó a la casa logrando sorpresa en mamá.

 
 

Mi hermano se entera de los planes y no duda en integrarse a las filas del Ejército de Liberación. El también debía luchar por la libertad perdida de aquel pueblo, su pueblo que había extraviado en algún lugar del camino las raíces de la democracia. El junto con todos aquellos valientes jóvenes le devolverían a la República Dominicana la alegría de vivir en paz y en libertad.

Tenía 17 años y cursaba 4° año de educación media en el Liceo Andrés Bello y a pesar de su madurez aún conservaba rasgos de inocencia dentro de su corazón. Solicitó permiso a uno de sus profesores para presentar posteriormente un examen previsto para sus días de ausencia.

Cuando mamá se entera de su decisión cae en una profunda y delicada crisis. Mi hermano preocupado le promete no irse aún pero que le pedía de corazón su bendición pues ya la decisión estaba tomada y de igual manera partiría con otro grupo.

 

 

         

 

 

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